lunes, 23 de enero de 2012

VARI EDADES



Mientras espero, ¿Reconstruyo?
Reconstruyo, aunque espero.
Añoro el poema   añoro
               su tiempo.

Pido         Añoro      pido
     Lo de siempre
Pero ahora se me ofrecen
           No ya aquella singularidad
     Variedades de capuchinos.

Desde el frío, que no permite
Ninguna evocación real.
Hasta el capuchino doble,
Con sabor a hermanas compartidas.

También hay light, a la que
  Ingenuamente          imagino
          luminosa       radiante
y hasta fugaz.

Me aclara el tímido mesero
    Que sí, que es dulce,  
        que algo tiene
en lugar de aquellos
         calores dulces.

La oriental pianista    que por oírnos
           Desatiende      traviesa
                la melodía
                       pierde la nota.
      Sonríe al compartir el desconcierto

Aferrado ya a un capuchino      italiano,
del cual se me dijo     hasta la espuma
                 sabe amarga.
Infiero que La capu china
    no tocaba
para el placer de los demás
              tocaba
para complacerse  y a nadie más.

Descubro que el capuchino
   ahora va en taza.
No temas    lo ardiente
De ella ya no sentirás.

De pasajera mesa
A la profunda y selvática
hogareña mesa.
Del cuatro al cinco.

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