Mientras espero, ¿Reconstruyo?
Reconstruyo, aunque espero.
Añoro el poema
añoro
su tiempo.
Pido
Añoro pido
Lo de
siempre
Pero ahora se me ofrecen
No ya
aquella singularidad
Variedades
de capuchinos.
Desde el frío, que no permite
Ninguna evocación real.
Hasta el capuchino doble,
Con sabor a hermanas compartidas.
También hay light, a la que
Ingenuamente imagino
luminosa radiante
y hasta fugaz.
Me aclara el tímido mesero
Que sí, que
es dulce,
que algo
tiene
en lugar de aquellos
calores
dulces.
La oriental pianista
que por oírnos
Desatiende traviesa
la melodía
pierde la nota.
Sonríe al
compartir el desconcierto
Aferrado ya a un capuchino italiano,
del cual se me dijo
hasta la espuma
sabe amarga.
Infiero que La capu china
no tocaba
para el placer de los demás
tocaba
para complacerse
y a nadie más.
Descubro que el capuchino
ahora va en
taza.
No temas lo
ardiente
De ella ya no sentirás.
De pasajera mesa
A la profunda y selvática
hogareña mesa.
Del
cuatro al cinco.
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