lunes, 23 de enero de 2012

PELOS EN LA LENGUA





Si antes no tuve pelos
  en la lengua
ahora menos.

Más valor  tiene la disertación pública
cuando de valor de uso se trata.
Lengua que cambia de seria a lúdica.

Bien digo
 la idea  que se comunica
 más valor tiene
 si es disertación pública,
pues una lengua que se usa
evoluciona
y de seria pasa a lúdica.

El púber al escuchar ¡lúdica!
la confundió con ¡púbica!
palabra que en su caso
remembraba a  ¡desértica!
y por años inferiría
que la imperativa orden ¡lubrica!
significaba lo mismo que ¡rubrica!

De ahí que su zona púbica
 le avergonzaba
 por desértica
 más que por lúdica.

Al crecer aprendió
que era más rica
si la zona lubrica
lo que se convirtió en su rúbrica.

Que las pompas son más ricas
si aquella zona lubrica.
Que no hay reina
que por lúdica
sienta que abdica    
cuando le imbrica
con su rúbrica.

Si antes no tuve pelos
en la lengua ahora menos.
Mucho más valor significativo tiene
 la disertación pública
cuando se trata de valor de uso
de una lengua que cambia de seria a lúdica.
Bien digo que la idea
               que se comunica
más valor tiene si es disertación
                               pública,
pues es una lengua que se usa        evoluciona
            de seria a lúdica.

El púber al escuchar ¡lúdica!
            la confundió con ¡púbica!,
palabra que en su caso
remembraba a ¡desértica!,
y por años inferiría que la imperativa orden
                                 ¡lubrica!
significaba lo mismo que ¡rubrica!
De ahí que su zona púbica
           le avergonzaba
                     por desértica
      más que por     lúdica.
Al crecer aprendió
que era más rica
                   si la zona lubrica
            lo que se convirtió en      su rúbrica.
Que las pompas
                    son más ricas
       si aquella zona             lubrica.
Desde entonces
                         no hay reina
         que por lúdica
sienta que abdica        cuando le imbrica
           con su rúbrica.

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