Estás acorralado con tus propias
prisas.
Te apresurabas a gritar
sonrisas.
Mandabas mensajes
de aventuras, confundías
tratando de moralizar
entre más los confundías
más le reclamabas al aire,
al otro, a ti, a ellos
no escuchar tus miedos
tus ganas de salir huyendo.
Las fallas del quiero
entender,
quiero saltar,
Mis días, los de todos
son días enteros, días que
duelen todos.
¿Quiénes son los que
mascullan
a mi lado?
Son lenguajes que apenas
entiendo.
Somos parecidos
Juntaron los ladrillos de
los abuelos
jóvenes sin techo.
Escucho muy lejos a los de
la barranca,
nosotros no somos ellos, no
puedo, ser ellos
Yo tengo amores de mujer
y de hijos, tengo casa, me la compré
con trabajo y dinero
de cincuenta años,
no quiero que me confundan,
yo vivo,
me aterra que me arranquen
del descanso de mi trabajo
del diario trajín.
Yo era como aquellos niños
que gritaban…¡El que da
y quita…
con el pinche diablo se
desquita!
No oigo soy de palo.
No oigo cómo me quitan todo.
Todo lo que no pudieron
quitarme
cuando yo era de cincuenta
de cuarenta,
de veinte,
Y antes de estar
jugando en aquel vientre.
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