lunes, 23 de enero de 2012

DESDE AQUELLA VEZ



Cómo los amé a todos
        de golpe, a primera vista.
Como se ama lo desconocido,
         a los mundos prohibidos.

La mañana universitaria,
                 recuerdo era gris,
    reunió a los distintos,
              a los desiguales, amantes
       de la alquimia y parafernalia.

Con orgullo aceptaron combinarse,
                 euforia y logaritmo.
Todos, raros, elegidos,
en aquel matraz, tablero lúdico.

Aquellas mezclas se produjeron,
algunas      termodinámicamente
            espontáneas,      
otras antinaturalmente,
        contra las leyes se reprodujeron.
                

Febrero,    todavía invierno
        Garantizó, catalizó
las alianzas, las rivalidades,
        Los amores de toda la vida.

Venían del Norte, del Golfo,
       del Sureste, del centro.
También de extranjia.
  Y hasta de Toluca y Neza
                                llegaban.

Los unía la lengua matemática
       Y la periódica tabla.
Los distinguía el alemán, el zapotéco,
                    el albur, y el bien hablar.


Los amé a primera vista,
Al Felipe el de la siete
Al Ballinger y su carácter fácil,
Al Negro, y a la Rata
          Poetas y trovadores.


¿Que la reacción comenzó
       Cuarenta años hace?
Pues a la Segunda Ley
     y a mí nos vale.


O espontánea es
    O no es.  Más bien
               borrosa es.





En fin, hoy y aquí les digo
Que Yo los amé a todos
                            de una sola vez.
    Con desequilibrio,
                            desde aquella vez.

Santiago Flores
7 de febrero 2004  - 1964
Quejas, menciones y contribuciones voluntarias dirigirse a   sflores@imp.mx

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