A la orilla de Reforma nací,
A la orilla de los méxicos
trastavilleo
(tartamudeo sin titubear)
con
travesura, placer.
Me escurro entre los que cantan
a nombre de
los demás.
Me absuelven, u olvidan
mi
catatonia
de años.
Lo hacen con amor.
Mas, qué bien
me encuentro
leyendo
con anarquía selectiva,
a veces, muchas,
releyendo
los libros
eternos
de los cincuenta y
sesenta del siglo
dieciocho,
diecinueve y
lo imaginado
por Dick,
Vonnegut,
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